Tuesday, January 13, 2009

El dificil arte del programador familiar.


Como decíamos en otro sitio, no me pregunten dónde, el concepto de Gran Público (léase “Taquillazo”) se ha ido diluyendo en el difuso panorama audiovisual y artístico contemporáneo. Hace tiempo que, por ejemplo, ya no existe esa cosa que decían las grandes artistas, estilo Rocío Jurado, de “Mi Público”. Ese concepto, hoy por hoy, se ha atomizado; lo más que podríamos aceptar actualmente es “Mi público de Estepona”. O si acaso podríamos echar mano de una fascinante fórmula que una vez le oí utilizar a Julio Iglesias en una de esas disparatadas entrevistas que concede y donde le ponen un velo delante de la cámara para disimular que el uso y abuso de drogas ha puesto entre él y el mundo un muro permanente. En una de esas interview, como decía, le preguntaron por Miranda, su actual mujer, a lo que respondió en ese finísimo surrealismo que le caracteriza: “¿Pero qué Miranda?, porque a los ojos de las gentes hay muchas Mirandas”. Pues eso, que el Público es uno y trino, las gentes muchas y variadas, y Miranda, poliédrica.



Pero, ¿quién son esas “gentes” a las que un genio del espectáculo como Julio Iglesias se refería?. Pues esas gentes no son más que los cuatro colegas sin oficio ni beneficio, la señora de uno, el amante homosexual de turno, un familiar que está de paso. Es decir, gentes insulsas, incultas y altamente impresionables que se sienten fácilmente ofendidas por una película que no comprenden. O si quieren el público que cada fin de semana encontramos en nuestra salita comedor, ya que hoy vamos a hablar de una de las piedras filosofales de la gestión cultural: el difícil arte del programador de cine familiar.

¿Quién no han tenido ganas, alguna vez, de insultar al programador de su filmoteca local?, ¿de agredir al director del festival de cine al que asisten cada año?, ¿quién, pregunto, no ha sentido el repetido deseo de cagarse en el tipo que compra las películas de su cine de versión original subtitulada?. Pues toda esa serie de grandes placeres que a usted que tanto tiempo le dedica al cine le están vedados, sin embargo, ¡¡¡oh, destino cruel!!!, están al alcance de la mano de esos infraseres a los que usted les pone películas en el comedor de su casa, sus allegados.



¿Por qué no ha notado, acaso, la incomodidad ante unos títulos de crédito en checo?, ¿los movimientos nerviosos ante la opción de la versión original subtitulada en una peli hablada en chino madarín?, ¿o los bostezos ante el uso no naturalista del sonido, la moderna utilización de la cámara en mano o el simbolismo de la gama de los azules en la fotografía?. Es en ese momento, y es enfrente de la pantalla donde se va gestando un drama que termina cuando el espectador con nombre y apellidos se gira, y con una total despreocupación pregunta: “pero, oye, ¿esta mierda que me has puesto qué es?”. Y ante la opción de responderle con vehemencia, tirando pequeños escupitajos por la boca mientras se grita “¡¡¡¡una de las obras maestras del SXX!!!”, uno se para, respira, y piensa “vale, vale, no conocerá a Andréi Tarkovski pero eventualmente me deja colocarle mis genitales en su boca, eso tendría que bastar”. Un pensamiento esclarecedor que lleva a una respuesta relajada “pero, oye, que si quieres la quito, que yo esta la he visto cienes de veces”. Ante esa afirmación siempre siempre, pero siempre oye, se recibe una mirada condescendiente, que cierra un tenso primer acto.


¿Qué opciones tendríamos ante una situación tan tirante?. La más fácil y resultona, entrar en este blog Café y cigarrillos, clicar donde le digan que clique, copiarse los comentarios, decirlos a viva voz en el momento oportuno, y quedara delante de ese potorro que ha conocido en un cuarto oscuro o en clase de “Arte Renacentista (II)” como la persona sofisticada y llena de cultura que pretende ser (yo a ese blog entro cada hora, créanme). A mí este fantástico blog, por ejemplo, me ha ayudado con uno de mis días grandes, el uno de enero, cuando tradicionalmente mi señora y yo nos refugiamos en el sillón, hacemos nido como si fuéramos grandes y asexuados hamsters, y entre kleenex y paracetamoles, tragamos películas como tontos.


“Pero, Nacho Fusil ¿Cuáles son las películas preferidas para la resaca?”. Mi querida amiga, mi divisa para esos momentos es: “para días difíciles, géneros menores”. Los géneros menores son aquellos que tienen historias tontas, llenas de fórmulas, donde prima el puro espectáculo y donde existe un tratamiento de la narración basado más en la sensación que en la reflexión, vamos lo ideal para un cerebro atontado. Léase, por ejemplo, la ciencia ficción más fácil, los melodramas más desgarradores, la comedia romántica más insulsa, los teen pics más descerebrados… cosas así, de poquito pensar, que ayudan e invitan al cabeceo. Sin embargo, esos géneros pueden deparar sorpresas cuando uno descubre que puede existir una gran historia oculta debajo de un título idiota, una película que divierte y asombra, que enseña deleitando. Entonces es el momento de sacar pecho, sentir las miradas acariciadoras de admiración y deleitarse con los susurros de “no, si el tío es semi-profesional, que ha trabajado en cultura”, “y todo esto sin master, ni nada”, “las pelis son buenas pero el café es una mierda”. No se crean que esto es una tontería, un grano de anís, porque actualmente y dada la graviiiiiiiisima crisis económica que vivimos, ser un buen programador de cine de salón tiene tanta importancia social como pudiera tener en el SXIX poseer una buena conversación (“es un hombre de opiniones formadas pero discretas” decía Jane Austen). Que en mi grupo de amigos hemos pasado de noches de shusi y cine en pantalla grande, de deleitarnos con el temaki, el uramaki, y nuestra decadente bisexualidad, a pizzas a domicilio, mantita, y descargas ilegales. Todo un panorama pero por lo menos quedarse en casa es tendencia.

Volviendo al tema de los géneros, lo que les venía a decir es que la sorpresa este año la ha dado la “comedia sentimental”. Una doble sorpresa el ser este un género tan denostado, abominado por personas sofisticadas y liberales, y que, a través de Stay / Sleeping dogs lie (Los perros dormidos mienten - 2006), se convierte en un altavoz de un increíble y divertido anarquismo sentimental. Dando la vuelta al género de Rom Com (romantic comedy) y haciendo vibrar a un público tan lobotomizado como pudiera ser el del día uno de enero (mi señora y yo). Pero hagamos un poco de historia que para eso estamos: la comedia romántica contemporánea tal como la padecemos nació o renació allí por mediados de los 80 convirtiéndose en la plataforma para una última generación de super estrellas del cine, e iluminando nuestros hogares con unos divertidos amores que llevaban consigo la peor moraleja de la era Reagan. Este despropósito venía a sustituir a las “comedias nerviosas” de finales de los 70 y principios de los 80 que tomaban como referencia a Woody Allen (cuando aún tenía gracia). Al sustituirlas, la nueva comedia sentimental, se convertía en “no sólo en un revival de un género “pasado de moda”, sino en un revival de la ideología “pasada de moda” del romance heterosexual, sus rituales, signos y deseos” (lean sino al Dr Frank Krutnik y al Prof. Steve Neale).




Sin embargo Neale y Krutnik son, a qué negarlo, un poco cenizos, ya que ni toda la comedia sentimental es tan homogénea en su ideología, recuerden por ejemplo a Moonstruck / Hechizo de luna, ni a que decirlo, toda la comedia era una herramienta más del machismo neo conservador. Piensen sino en que algunas de las pocas directoras (mujeres) americanas de aquella época, las que estaban dentro de la industria, pasaron por ese género, recuerden a Amy Heckerling con Look Who's Talking (1989), y esa obra maestra del teenpic, esa adaptación de Jane Austen que es Clueless (1995). Nora Ephron directora de Sleepless in Seattle (1993), You've Got Mail (1998), Bewitched (2005), y guionista de When Harry Met Sally... (1989). Otro día con tiempo hablaremos de las mujeres directoras de pelis de acción.


La película de la que hablamos hoy, sin embargo, está dirigida por un hombre, Bob Goldthwait, a quien ustedes lo conocerán por su papel de punk descerebrado Loca academia de policía 2, 3, y 4. Mal empezamos, un secundario de Loca academia de policía , que ni siquiera estuvo en la original, recordemos, Loca academia de policía , con su legendario bar gay (leather) “La ostra azul”, ese es el nivel del que partimos. Un señor que no es danés, que probablemente sólo tenga la EGB americana, haciendo películas. Pero, créanme, la historia que cuenta es fascinante, y ya desde el inicio, porque el motor dramático de Stay / Sleeping dogs lie se pone en marcha a los cinco minutos del filme cuando su protagonista, una universitaria aburrida y solitaria decide una tarde, por pasar el rato, por pura desidia, por experimentar algo nuevo, decide, pues chupársela a su perro. Esa tonta acción se convertirá en una bomba de relojería que estallará años más tarde cuando en un tonto juego de novios, “noooo, va, cuéntame un secreto…¿qué es lo más guarro que has hecho en tu vida?”, decida contestar con toda sinceridad.



La película acaba siendo, después de muchos despropósitos, un canto a la mentira dentro de la pareja, a la reivindicación de la parcela propia y a la idea de la personalidad inalienable (y bizarra) capaz de resistir a familias y parejas. La protagonista, como en toda buena comedia sentimental, acaba transformada pero en sentido contrario: la entrega total pasa por la mentira. Además la película no pierde en ningún momento el tono de comedia sentimental, es decir, no es una comedia grosera estilo American Pie (1999) o The 40 Year Old Virgin / Virgen a los 40 (2005) (no veo la diferencia entre ambas), sino que el mal rollo surge del estilo desenfadado, brillante y fácil de cualquier comedia sentimental.


Esas películas son un éxito de saloncito comedor, pelis que bajo títulos terribles, campañas de promoción equivocadas o errores de casting dan joyas como But I'm a Cheerleader (1999) de una cheerleader que se descubre lesbiana y es ingresada por su familia en un campo de reeducación, o el entretenimiento liberal After Sex (2007), una peli de episodios sobre parejas que hablan después de un buen polvazo… Hágame caso, su salón comedor puede ser el próximo Estudio 54.

4 comments:

Fairbanks said...

Oh, estimado Don Fusil, me he sentido enormemente identificada con todo su relato (salvo la parte de la mermelada, el perro, Ricky Martin y Sorpresa Sorpresa). Y es que me he visto numerosas veces en los dos lados: la que intenta ver una peli culturetas ante los resoplidos de amigos, o la que resopla cuando la convencen para ver una sesudo y deprimente flin un domingo por la tarde. Y es que hay momentos y momentos. Los días de relajación intelectual, que suelen ser ante todo los días de resaca y los domingos (algo que suele ir unido) son para ver pelis de partirse el hojaldre o las llamadas Rom Com (mis amigos y yo las llamamos DCR, o sea "Deliciosa comedia romántica"). El viernes pasado vi sin pudor alguno "Supersalidos" y "Lío embarazoso" (aquí no vendría de más hablar de los retrasados que traducen los títulos de las pelis, y que por lo menos en estos dos casos no han utilizado la coletilla "de pelotas", "de cuidado", "como puedas" o "dos tal muy tal"). He de decir que en el caso de estas dos pelis, como con "But I'm a Cheerleader" (peli que me llega al corazón), las han vendido muy muy mal. Yo sabía que me iban a gustar y que no eran dos paridas insustaciales y faltas de gracia, pero es que con esos títulos los prejuicios van que vuelan, es normal que la gente se piense que son dos estupideces.

Y tras esta defensa de la tuntuna cinematográfica de qualité, creo que esta tarde veré "Superstar" con Molly Shannon, unao de las tías más graciosas que he visto en mi vida (con permiso de Tina Fey).

Un afectuoso saludo,
Patricia Fairbanks

Fairbanks said...

Perdón, he escrito "flin" cuando quería escribir "flín". Aunque como es una palabra extranjera no se si llevará acento...

nacho moreno said...

Mi querida amiga, le echaba de menos sobretodo porque escribe usted que esculpe. Definitivamente DCR es mejor denomanación que ROM COM. Por cierto, y a raiz de los títulos que usted nombra: "Supersalidos", sí, pero con condiciones (¿no le parece uno de los finales más reaccionarios de la historia del cine?... ¿perderse en unos grandes almacenes con tu churri es igual a madurez?). "Virgen a los 40" es una mierda como la copa de un pino, ni renovación de la comedia americana ni cahieradas. Aún no he visto "Lío embarazoso". Y sup-sup-sup-sup-superrrrrstar es una gran película idiota. Le alabo el gusto.

fairbanks said...

Después de ver cómo un adolescente que se hace llamar McLovin quema un coche de policía con dos policías borrachos...lo de los grandes almacenes impacta y descoloca, sí. "Virgen a los 40´" no la he visto, pero lo que dices de ella no me anima mucho tampoco... "Lío embarazoso" es algo más DCR (esto se lo inventaros mis amigos Víctor y Paloma, que son dos joyas) y menos bruta, pero yo es que soy tirando a blandita y se me gana fácil, jeje.

Y una cosa le digo: cuando fui al cine a ver "Tropic Thunder", ví salir de la sesión anterior a cierto programador de cierta filmoteca, lo cual me llenó de orgullo y satisfacción, anda que no.


A sus pies,
Patricia Fairbanks