Wednesday, March 7, 2007

Una película que no llega a micro-film: THE HOST



Bueno… vamos a ver… no es que esté mal, que tampoco es eso. Pero es que… menudo disparate, la verdad. Y no es por ponerme en plan cinefago estúpido de esos que dicen “pues a mi me gustó más la anterior”, pero es que en este caso es absolutamente cierto, a mi me gustó mucho más la anterior – a mi descargo he de decir que de las dos películas que precedieron a la anterior no sé nada. De todos modos, lo más reseñable es que el director de The Host, Joo-ho Bong es el director de una estupenda película que se titula Memories of Murder / Salinui chueok (2003), una increíble cinta sobre la persecución de un asesino en serie a cargo de una pareja de policías muy distintos: uno universitario y metódico, y otro, un policía de pueblo, sencillo y de carácter muy visceral. Ustedes dirán “pero si esa película la hemos visto 300 veces”.

Y efectivamente es así, Memories of Murder no renuncia a su carácter de género sino que lo cultiva con elegancia y precisión haciendo de los campos de arroz corenaos un nuevo escenario para el thriller; y del agrio y anárquico carácter de sus habitantes un increíble material para renovar las buddy films – que es como se llama al subgénero de pelis de policias cada uno de su madre. Pero es que, como se suele decir, Memories of Murder va más allá. Y no es que nos pongamos con que el poli universitario representa la nueva Corea y el policía rural la blablablabla… pero es que Memories of Morder transciende la acción de género para mostrar un periodo preciso de la historia coreana: la dictadura del malvado general Chun Doo Hwan (los 80) - un sucesor del enloquecido Park Chung-hee, uno de esos déspotas con los ojos rajados que servían de muro de contención comunista. ¿Y que es lo que iba a hacer un sápatra oriental para ganarse su nombre? Pues, tal como se muestra en la película – primero como telón de fondo y después como un ambiente que se pega a los personajes- pisotear las libertades, declarar una simpática ley marcial y sofocar las manifestaciones de opositores con la misma policía sanguinaria que se encarga de resolver los crímenes. En palabras del propio director, vía Fotogramas marzo: “ Cada película tiene un género, y yo parto de los códigos de un género para acabar destruyéndolo, escapando de él porque lo que me interesa realmente es hablar de la sociedad coreana”.


En ese sentido, la película – recuerden Memories of Murder / Salinui chueok, que es la que nos ha gustado- tiene muchos puntos en común con una película española que tampoco nos cansamos de revindicar Platillos volantes (2003) del grande Óscar Aibar. Un film que no es de género pero que partiendo también de una anécdota –sangrienta y real- como es el suicidio de dos amigos, trabajadores textiles de Tarrasa, llevados por su excesiva pasión por la ufología, consigue retratar toda la angustia, el aburrimiento y el mal rollo de una ciudad de provincias de la España de 1972. Así, el filme de Oscar Aibar y el de Joo-ho Bong consiguen desde historias muy puntuales –o banales: una de género y otra surgida de los sucesos- transmitir todo el espíritu de una época, o zeirgeist que es como llaman los cultos a qué se respira en el ambiente – ya saben desde invertir como locos en la bolsa a deportar judios. En fin, que si durante la dictadura sólo se podía hablar de la sociedad con metáforas – La Caza (1966)- quizás en esta pseudo-democracia que vivimos la mejor forma de pensarnos sean las historias pequeñas, las anécdotas, y la broma de género. Que alejadas del falseamiento de series al estilo “Cuéntame como pasó” pero también de la tramoya heroica de Salvador (Puig Antich) (2006) nos hablen de nuestra microhistoria, o de la de nuestra tía Enriqueta. Resumiendo: más micro-films que reflejen nuestra micro-historia y dejemos las películas heroicas para las batallas de las Thermopilas.

Por cierto: ¿se han fijado el sospechoso parecido de nuestra pseudo-democracia y la coreana?. Da miedo.



Y, si el director es tan estupendo ¿qué pasa con "The Host"/ Gwoemul (2006)?. Pues que simple y llanamente no funciona como película de género. Si Memories of Murder / Salinui chueok era un elegante thriller que iba más allá, "The Host"/ Gwoemul es una comedia con monstruo cuyas partes más brillantes se centran en la crítica a la sociedad coreana. Pero, el pegamento de género que debía unir esas críticas –es decir, la película de monstruos- es bastante floja. Y creo que es floja porque el director no se toma tan en serio las claves del cine de monstruos como en el thriller Memories of Murder. Y no es que diga que nadie se tiene que tomar a Gamera en serio, pero vaya, si quieres hacer una película de Gamera mejor evitar que lo peor del film sea el monstruo – cosa que hubieran agradecido los locos makineros que teníamos detrás golpeando nerviosamente las butacas. En ese sentido la peli tiene momentos en que está muy próxima a Getting Any? / Minnâ-yatteruka! (1995) de Takeshi Kitano en la que Kitano hace un esperpento basado en los géneros más populares del cine japonés, y por otro lado también tiene momentos muy bellos que recuerdan a Memories of Murder y por otro lado tiene una mirada crítica muy dura con la sociedad coreana -lo mejor de la película con diferencia es ver como reaccionaría un gobierno de un país normal ante la aparición de un monstruo-, y por otro lado la poética del perdedor, y por otro lado… En fin, aunque hay cosas brillantes, la película resulta tener demasiados lados como uno de esos idiotas dados de rol en los que uno nunca sabe que número ha salido. A pesar de ello: ¡¡¡ malditos gástense el dinero y dejen que un director decente se gane la vida y se enmiende haciendo otra película maravillosa!!!

A ver, pero en dvd alquiler.

3 comments:

olenska said...

Sí que da miedo el monstruo español, sí

La Guillotina Mutante said...

Mola saber que no se está solo reivindicando esa pequeña joyita que es Platillos Volantes...

Leanne said...

This is great info to know.